Ultimátum

A veces la vida se detiene
cuando oye tu nombre.
Todo se convierte en un conjunto estático,
todo para,
todo se abandona…

Yo me propongo abandonarme
dentro del olvido
y no puedo,
siempre hay algo que duele,
que rasga,
que me condiciona…

Las partículas del polvo
están suspendidas en el aire.

Somos lo minúsculo
ante el abismo de los estímulos terrenales.

La insignificancia de mi materia
se aterra
ante ti,
tu recuerdo
o lo que queda de él.

El pulso se dispara,
el corazón se dilata
y bombea,
quiere reventarme el tórax,
salir del pecho
y esconderse en un lugar más frío.

Vuelve
o no vuelvas a llamarme.

 

 

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