Raíces

.

Las hojas se están meciendo
mientras pienso,
bajo esta encina,
que este es el abrazo más inmenso del mundo.

Y pienso,
mientras 600 conceptos me arrollan,
que la verdad reside bajo lo absurdo.

Porque somos seres cubiertos de carne,
huesos,
sangre.

Cubiertos de piel,
vísceras,
hígados.

Somos el reverso
y el cuerpo
de una masacre.
Somos la psique
encerrada en un cráneo de calcio.

Y por eso pienso,
mientras me adentro entre tus átomos,
que ojalá nos desprendiéramos de nuestros cuerpos orgánicos,
esclavos,
de nuestros instintos más primarios.
Pero ahora,
me detengo entre tus brazos,
observo la piel que te recubre
y pienso,
que amo cada centímetro del tejido muscular que te reviste.

Y no me horroriza descubrirme humana
y aceptar,
lo absurdo que resulta todo.

Quiero quedarme aquí contigo,
en este instante infinito
y cobijarme con esa parte de ti
que te arranqué.

Prometo cuidarla siempre.
Y a ti también,
hasta que dejemos de abrazarnos.

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