Que habría pasado si tu nunca te hubieras puesto en medio.

No te tengo delante,
no te estoy mirando
ni estoy a punto de besarte
pero

ojalá lo hiciera.
Te imagino con uno de esos vestidos blancos primaverales,
tu sombrero
y tus gafas.
Aún mantienes tu pelo corto y estás preciosa mientras vamos en bici,
por Paris.
En el cesto, guardas libros de segunda mano que acabamos de comprar.
Es un día soleado y hemos salido a la calle a disfrutarlo
porque vivimos bajo un cielo nublado,
es París.
Huele a polen y hay abejas por los jardines de los parques en que pasamos.
Te giras para verme mientras sonríes y dices algo para molestarme,
cariñosamente.
Pero no te escucho.
Estoy demasiado ocupada
pensando en cómo es posible que quisiera a otras personas
antes que tú.

Pienso
en todos los cuerpos que pasaron por mi vida
y que una vez amé,
-o no
hasta llegar donde estoy hoy,
aquí, contigo,
en un domingo cualquiera.

Pienso
en que ojalá no hubiera sido necesario
vivir todos aquellos amores,
más o menos tristes,
para llegar a ser exactamente lo que fui
cuando nos conocimos.
Pienso
en que ojalá no hubiera estado con cualquiera
por mi falta de amor,
en que ojalá no me hubiera creído enamorada tantas veces.

Así,
dándome cuenta con el tiempo,
que todo lo idealizaba en mi cabeza.

Por eso,
te miro y pienso
en todas las personas que una vez amé,
deseando que llevaran tu nombre
antes de conocerte.

-Te miro la nariz y sonríes, vuelves a decir algo, pero no puedo escucharte.-

Pienso en que habría pasado
si aquel día
no hubieras decidido ponerte en medio.

Supongo que habría seguido siendo feliz,
haciendo otras cosas,
en otra realidad muy distinta.

Jamás hubiera llorado tanto,
ni me habría traicionado tanto a mí misma.

Jamás le hubiera roto el corazón a nadie.
Y jamás me hubiera sentido en ruinas.

Pero lo hiciste
y no pude hacer oídos sordos a la música de aquel túnel.

Así lloramos,
así ardimos.

Y tras un soplo
nos dispersamos como ceniza.
-Estás leyendo tu libro recostada en un árbol, ya vencida por mi falta de atención.-
Pienso,
en qué habría pasado
si jamás te hubieras puesto en medio

Jamás habría crecido tanto
en tan poco tiempo.

Jamás habría aprendido tanto –de alguna forma-
de alguien que –no- solo
me aportaba caos,
en un primer momento.

Jamás habría sentido ese perdón
esa paz,
ese abrazo,
esa disculpa,
a pesar de todos–todos- mis errores.

Jamás podría haber descubierto
que había una persona en el mundo
que podría llegar a quererme así…

Enamorándose de mis errores
en mis aciertos
y de mis aciertos
en mis errores.

-Y así me di cuenta que ya no me importaba que hubiera pasado, porque ya nunca lo sabría.-

Así que
te miro mientras lees
y pienso…

Pienso en hubiera pasado
si tú nunca hubieras decidido ponerte en medio.

Y supongo que se resume en esto:

Que nunca habríamos estado aquí,
en París,
viviendo de poema en poema.

Así que
pienso que aunque no renuncie
y eche de menos a aquel presente que me arrebataste
–que dejé que lo hicieras-,
tengo suerte de este futuro contigo.

Tengo suerte de que te pusieras en medio.

Si tú nunca te hubieras puesto en medio,
no estaríamos aquí –París-,
y yo jamás estaría imaginándome esto.

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