Consideraciones acerca del estado de poema.

Me huele el mundo a ti. No me hace falta cerrar los ojos para saber que mi nariz huele a tu recuerdo. El mundo está en tu cuello, se adentra por los huecos más oscuros para plagarlo de luz y de paz como un agujero de gusano. Y yo le sigo, yo sigo al mundo porque también te sigo a ti. Eres la reina de la calma y yo no quiero andar en contradirección a la belleza. Por eso te busco y siempre te encuentro allí donde las cosas me hacen sonreír. Si retrocedo en el tiempo, el mundo huele a sábado. Estamos de poema dije. A veces la nada me huele a eso, a ese instante, como si pudiera tenerlo. Por eso el mundo me huele a ti. Supongo que he compartido tantos que no tardará el mundo a oler, siempre solo y solo a ti…

Atentado contra la tristeza:

Voy a mirarte a los ojos y a decirte que quites tus sucias manos de mi corazón. Hace ya mucho tiempo que yo y mi alma estamos cansados de que te introduzcas entre nuestros cielos y vengas a nublarnos de un terrible color gris que grasienta nuestra unión. Eres como una plaga que siempre vuelve para recordar que existe.

No hallarás más pasos en mi que devorar.

Me estoy destrozando tanto
que no serás tu quien me rompa primero.

Colina

Desde lo alto de una colina, uno puede maravillarse de las cosas que ve en el mundo. Uno puedo ver lo insignificante que resulta su tristeza cuando imagina, entre los miles de cuerpos que palpitan Barcelona, todas sus historias. Desde aquí, todo se ve peor y mejor ¿Cuántas historias por contar habrá en sus vidas? La vista no llega a vislumbrar ninguna pero se imagina los miles de cuerpecitos insignificantes latiendo y sintiendo.

Y aquí estoy yo, por encima de ellos observando sus vidas, sintiéndome insignificante e infinita ¿Qué importo yo comparado con este espectáculo de la naturaleza? Puedo ver el mar, sin limites, su magnitud me hace sentir sublime y me desmayo, pensando en como puedo expresar todos los poemas que genero… cuando no estoy bien.

 

Horta-Guinardó, 2016.

Porque sí.

 

Porque sí.

Porque estamos de poema.

Porque fuimos pura arte en esencia, pero también en presencia.

Que fue bonito el primer impulso infiel que tuve porque me lo provocaste tú.

Que esto es bonito porque es la primera vez en mucho tiempo que necesito escribir algo, después de hacer el amor.

Que nunca digo que no y por eso no pude frenarte, no pude frenarme, cuando empezó todo esto.

Que no puedo evitar molestarte cada dos latidos de tu corazón.

Que gracias por ser yo la primera.

Que es un honor.

Que estamos de poema como no lo ha estado nadie, jamás. Porque sí.

Que vivimos en un túnel sinestésico lleno de tus canciones y no quiero salir de él si no es contigo.

Que no quiero salir de la cama, porque nunca es suficiente.

Porque quiero seguir sudándote hasta encharcarte el pelo, aunque luego se te hielen las manos.

Que me masajees la espalda como clavándome dos dardos. Porque encuentro placer en el dolor, en el dolor de no saber si en realidad nos hacemos daño.

Que estoy de poema porque tú lo estás conmigo.

Que adoro tus mentiras para poder quedarnos un rato más en la cama.

Que estoy confusa.

Que tengo miedo.

Que pase lo que pase, no te vayas.

Que quiero que te quedes aquí, junto a mí. Llueva, granice o lo arrase todo con mi tormenta.

Que siento estar a punto de estrellarme pero nunca choco. Aunque no me importa la caída.

Que habrá valido la pena, los llantos y los remordimientos que esto me cause.

Que no me importa.

Que me maten si esto está mal.

Que no puede ser tan malo enredar mis dedos en tu pelo, desordenado. Enrollarlos entre tus rizos mientras hacemos el amor.

Que no puede ser tan malo tumbarnos en la cama mientras leo tus escritos, que me encantan.

Que no, que no puede ser malo. Porque no.

Ciudad estática

Sería hermoso despertarme en una ciudad vacía repleta de ondas expansivas bailando a mi lado. Sería un festival universal, podría escuchar el eco gastado y viejo de miles de poemas ya dichos y débilmente invocados. Así, escucharía las voces cansadas y tristes, repletas de energía y de pasión de los miles de poetas que hemos nacido en el transcurso de estos años. Sería hermano observar las ondas azuladas expandirse lentamente, mezclándose, suspendidas en el aire. Así he escuchado a Lorca, Pizarnik, Artaud… No sé si estoy en el centro del universo, pero no hay otro punto de este no-lugar en el que encuentre más sentido encontrarme.

Borges me ha dicho que estoy en su Aleph y no para de buscarme.