Compañero de viaje, maestro.

A Jaime Gil de Biedma.

…Y yo te respondo:
Si,
toda la vida hemos estado aquí,
Jaime.

Nos miramos en silencio,
ebrios.
Tu pones la mano ante tus ojos,
y los cierras.
Estoy segura,
segura,
que ves algo,
mucho mas allá
de este cuadro que formamos.

Abres los párpados
y tu mirada perdida
se pierde
como dices
entre rostros vagos
nadando como en agua pálida.

Salgamos fuera.
Sobre nosotros,
la noche.

Y el silencio…
silencio.

Somos nosotros,
Jaime,
si,
somos nosotros.

Nosotros,
inmensos,
enormes…
y este beso
…igual que un largo túnel.

 

Abismo I

No pienses.
Ríe.
Disfruta.
La vida son dos días.
Aprovecha.
Exprímete.
No llores.
No te deprimas.
Sonríe.
Sonríe.
Y no pares.
Sonríe más,
sonríe mejor,
sonríe.
Ahórcate en tus lágrimas.
Bebe.
no pienses.
Disfruta.
Viaja.
Sonríe.
Sonríe.
Y no pares.
Sonríe más,
sonríe mejor,
sonríe.

Sonríe hasta que te explote la garganta
y tus ojos revienten de agonía.
Y cuando tus ojos líquidos se deslicen
por tu rostro agonizante,
sigue sonriendo.
Bien.
Te has convertido en un desconocido en tu alma.
Eres otro cadáver más con una carcasa de plástico preciosa.
Bienvenidx al país de los abismos.

Cuadro: Adam Lupton.

 

IX

El choque de la piel es un universo bello.

Millones de partículas
se volatizarán
en el momento en que los resortes de tus huellas dactilares
se unan con las mías
y mi sistema nervioso
me avise
de que nuestra piel se está juntando,
que a través del calor podré sentir la sensación
de que algo suave
se desliza por mi piel
creando una dilatación en los sentidos
que llegue tan lejos
que no sepas ni donde te encuentras
en este conglomerado de luces que deslumbran
la percepción de tus sentidos.

Millones de partículas estallarán
en un orgasmo infinito
llenando de colores químicos
la alquimia de tu verbo,
abrazando otras vidas
de latidos
significantemente existentes
en la explosión inexistente
de las coordenadas
de tu cuerpo.

Raíces

.

Las hojas se están meciendo
mientras pienso,
bajo esta encina,
que este es el abrazo más inmenso del mundo.

Y pienso,
mientras 600 conceptos me arrollan,
que la verdad reside bajo lo absurdo.

Porque somos seres cubiertos de carne,
huesos,
sangre.

Cubiertos de piel,
vísceras,
hígados.

Somos el reverso
y el cuerpo
de una masacre.
Somos la psique
encerrada en un cráneo de calcio.

Y por eso pienso,
mientras me adentro entre tus átomos,
que ojalá nos desprendiéramos de nuestros cuerpos orgánicos,
esclavos,
de nuestros instintos más primarios.
Pero ahora,
me detengo entre tus brazos,
observo la piel que te recubre
y pienso,
que amo cada centímetro del tejido muscular que te reviste.

Y no me horroriza descubrirme humana
y aceptar,
lo absurdo que resulta todo.

Quiero quedarme aquí contigo,
en este instante infinito
y cobijarme con esa parte de ti
que te arranqué.

Prometo cuidarla siempre.
Y a ti también,
hasta que dejemos de abrazarnos.

Miedo

El miedo es una puta barata
que sangra la energía
de tu cuerpo.

Te hace creer que el tiempo
es algo material,
dáctilo,
como tu identidad plasmada
en un trozo de plástico fino.

El miedo es una puta barata
que se alimenta
de los dramas que genera
el nigromante de tus celos,
de los viajes infinitos
al centro
de lo más abstracto de ti.

Es por eso,
que quise inventar un verbo mecánico
que corrompiera el pánico
del oleaje bravo
de tu incendio de lana,
en abordaje.

El miedo se esconde
tras la miopía oscura
del humo de una tribu indígena
en proceso de exterminación.
El miedo, según la RAE, es:

1. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario.

O

2. m. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Pero yo no me lo creo,
nos están mintiendo.

Yo he mirado al miedo a los ojos,
y con una sonrisa sucia
me ha susurrado este poema.
 

Queridx poeta:

 A todxs lxs poetas.

No puedes volver atrás
porque la vida te empuja
con un aullido interminable
a los senderos que te aguardan.

Quizás no encontrarás la gloria
en este tumulto de viajes
de idas y venidas
de la desesperanza

Te sonarán canciones
en lo más recóndito del cuerpo
y te dolerán sus notas
clavas en la garganta

Pero la vida nos empuja
a verbos en pijama
que sanan nuestras ansias
por cesar nuestro dolor

Así que queridísimo escritor,
acuérdate de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso:

La poesía es un alma cargada de futuro.

Colina

Desde lo alto de una colina, uno puede maravillarse de las cosas que ve en el mundo. Uno puedo ver lo insignificante que resulta su tristeza cuando imagina, entre los miles de cuerpos que palpitan Barcelona, todas sus historias. Desde aquí, todo se ve peor y mejor ¿Cuántas historias por contar habrá en sus vidas? La vista no llega a vislumbrar ninguna pero se imagina los miles de cuerpecitos insignificantes latiendo y sintiendo.

Y aquí estoy yo, por encima de ellos observando sus vidas, sintiéndome insignificante e infinita ¿Qué importo yo comparado con este espectáculo de la naturaleza? Puedo ver el mar, sin limites, su magnitud me hace sentir sublime y me desmayo, pensando en como puedo expresar todos los poemas que genero… cuando no estoy bien.

 

Horta-Guinardó, 2016.