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No sé si por tu cuerpo han pasado muchos cuerpos,
si su memoria ha mellado en ti como una foto;
-instante infinito atrapado por el tiempo-
no sé si has vivido todo lo que te resté,
las maravillas que no podremos
cuando la nieve nos cubra el pelo.

Espero que tu cuerpo
haya sido un historial de sensaciones por bandera
y hayas bañado tu cara en esa agua que grita:

Todo sigue y continua,
¡nada todo lo que puedas!

Así que sí.
Espero que hayas vivido tanto que no te quepa
el espíritu en el pecho,
que se te rompa el rostro al sonreír
y comprobar
que la vida continua
más allá de mí,

París

y todos los momentos

que creímos infinitos.

Ulises

Te admiro dices,
deja de observarme desde abajo
cuando lo dices.

Ven,
coge mi mano:
sube,
quiero escucharte tocar el piano.

Quiero que cojas a tus miedos
y los engullas,
como Saturno devorando
a todos sus hijos.

Y yo,
yo no voy a apartarte las piedras del camino
porque no voy a ser la que te salve,
ni tu rescatadora,
no voy a ponerte terciopelo en tu sendero
ni a recibir los golpes que te vengan
para que no te caigas.

No.

Pero voy a construirte una escalera
con todos los sueños que te niegas
y vas a sentarte conmigo
al filo de tu acantilado.

Ven,
sube,
estas a punto de empezar una Odisea
y las olas comienzan a separarte de tu costa:
prometo estar contigo en tu naufragio
ensanchando tu ida y tu vuelta
cuando sea angosta.

Así que avanza,
avanza en la balsa que te entrego
yo amansaré las aguas
cuando Polifemo te atormente
con rocas el camino.

Tu sube,
jamás observes a nadie desde abajo,
sigue remando
que Ítaca está cerca
y espera tu regreso:
quiere que toques tan fuerte el piano
que derrumbes toda Grecia
y a los monstruos que te anularon.

Y yo
yo no seré la Atenea que te salve
pero seguiré todos tus pasos
para que hagas sana y salva
el regreso a ti misma,
porque voy a dejarme la piel
para que tengas siempre
una luz encendida.

Te observaré de cerca
cuando los lotófagos te asalten
y con la flor de loto
con Calipso quieran enraizarte.

Así que Ulises,
tu avanza,
que Ítaca está cerca
y aún hay muchos cantos de sirena
que van a tentarte en el camino.

Y yo,
yo aguardo tejiendo tu piano a mi palabra,
tejiendo todos los miércoles por la noche
que no has pasado conmigo
para que cuando llegues
-con la hipotermia entre las venas-
pueda envolverte con una constelación entera
de todos los miedos que has matado.

Y entonces solo podré decirte:
                 gracias por negarte la caída. 

Abril a veces es un mes triste

Desfallece mi energía,
no soy capaz  de saborear el sol.

Me expongo a la luz
para notarme viva
y ni el calor me llega.

Una acidez suicida
mella mi garganta
y la oxida.

Me difumino con el viento,
se expanden los cimientos
de este cuerpo atrofiado,
ahogado por la vida
y todo el agua que contengo
inunda mis heridas
y me deshace por dentro.

Y así me convierto

en una tristeza desamparada.

33

A medio camino de la vida
se encuentra un digresivo retroceso
de todos los orígenes del hombre.

Un limbo bañado en tedio,
repleto de deseo vacío,
arranca todos sus valores

y los rompe.

En medio del camino de la vida
hay un punto estático que hace
a todos los hombres semejantes.

Todos sollozan
con una soledad horrorosa
por palpar un vacío
en su origen y destino

Porque solo hay un camino,
ante tanta metáfora gastada,
llenar toda esta nada
prostituyendo el bolsillo.

Entre el origen y el cierre,
solo hay un sendero

el matadero.