Ulises

Te admiro dices,
deja de observarme desde abajo
cuando lo dices.

Ven,
coge mi mano:
sube,
quiero escucharte tocar el piano.

Quiero que cojas a tus miedos
y los engullas,
como Saturno devorando
a todos sus hijos.

Y yo,
yo no voy a apartarte las piedras del camino
porque no voy a ser la que te salve,
ni tu rescatadora,
no voy a ponerte terciopelo en tu sendero
ni a recibir los golpes que te vengan
para que no te caigas.

No.

Pero voy a construirte una escalera
con todos los sueños que te niegas
y vas a sentarte conmigo
al filo de tu acantilado.

Ven,
sube,
estas a punto de empezar una Odisea
y las olas comienzan a separarte de tu costa:
prometo estar contigo en tu naufragio
ensanchando tu ida y tu vuelta
cuando sea angosta.

Así que avanza,
avanza en la balsa que te entrego
yo amansaré las aguas
cuando Polifemo te atormente
con rocas el camino.

Tu sube,
jamás observes a nadie desde abajo,
sigue remando
que Ítaca está cerca
y espera tu regreso:
quiere que toques tan fuerte el piano
que derrumbes toda Grecia
y a los monstruos que te anularon.

Y yo
yo no seré la Atenea que te salve
pero seguiré todos tus pasos
para que hagas sana y salva
el regreso a ti misma,
porque voy a dejarme la piel
para que tengas siempre
una luz encendida.

Te observaré de cerca
cuando los lotófagos te asalten
y con la flor de loto
con Calipso quieran enraizarte.

Así que Ulises,
tu avanza,
que Ítaca está cerca
y aún hay muchos cantos de sirena
que van a tentarte en el camino.

Y yo,
yo aguardo tejiendo tu piano a mi palabra,
tejiendo todos los miércoles por la noche
que no has pasado conmigo
para que cuando llegues
-con la hipotermia entre las venas-
pueda envolverte con una constelación entera
de todos los miedos que has matado.

Y entonces solo podré decirte:
                 gracias por negarte la caída. 

Abril a veces es un mes triste

Desfallece mi energía,
no soy capaz  de saborear el sol.

Me expongo a la luz
para notarme viva
y ni el calor me llega.

Una acidez suicida
mella mi garganta
y la oxida.

Me difumino con el viento,
se expanden los cimientos
de este cuerpo atrofiado,
ahogado por la vida
y todo el agua que contengo
inunda mis heridas
y me deshace por dentro.

Y así me convierto

en una tristeza desamparada.

Poeta d’aigua

A Laia Maldonado.

Poeta d’aigua,
si les abraçades omplissin l’estomac
saps que sempre tindries la panxa plena.

T’entrego els meus braços
són teus
deixa’t caure
jo et sostindré.

La vida ja és força difícil
perquè ens la compliquem més.

Així que vine,
explica’m que és el que et passa.

T’espero al Costa per fer un cafè?

Portes el món a l’esquena
i encara vols més
et repeteixes:
Jo sóc forta. Jo puc amb tot.

Clar que pots
amiga meva
però frena estimada,
frena.

Cuida el teu cos
que et reclama,
baixa la marxa
d’aquest tren que s’estavella
o descarrila.

I jo, no vull que ho facis.

Per això t’entrego les meves forces
i et tiro cap enrere,
no facis de super heroïna!
accepta la teva meravellosa limitació humana.

Sisplau,
poeta de platja,
escolta com el teu cos et reclama
omple’l de petons
i estima’l:
l’equilibri és un futur que t’espera.

I amiga meva,
quina fam de vida irradies
quan et veig somriure
el teu somriure enorme
obert de bat a bat
com una finestra que s’omple d’oxigen.

Poeta de mar,
se t’encenen els ulls al parlar de les ones
el blau moll que t’il·lumina
el sol d’estiu que t’inspira.

Formes bells records al meu cor
quan m’ho expliques.

Jo t’observo amb perspectiva
i no puc fer més que estimar-te.

Així que estima’t, Laia, estima’t!

Baixa la marxa
perquè em trenques quan plores
i em pregunto com pot ser
que un ésser tan magnífic
pugui enfonsar-se
d’aquesta manera.

Poeta d’aigua,
si les abraçades omplissin l’estomac
saps que sempre tindries la panxa plena.

Lamento només poder escriure’t aquest poema
i sostenir-te.

 

Laia Maldonado en Instagram: @laiamaldonado_

Ethon

T’odio i t’estimo
i no em preguntis, amor,
com és
si només saps estimar-me a punyalades
i arrencar-me el cor
per regalar-te’l.

T’odio i t’estimo
amb tota la passió lisèrgica del món,
t’adoro en el record
i el propago més enllà de la parla.

Llargues glopades d’ànsia morta
devoro pel present maravellós
que no em dónes
i superes.

No em peguntis, amor,
perquè t’estimo
si acaricio el teu cos
mentre devores el meu fetge
a queixalades.
 

Paris Bleu

                                                                                                          Música de Carla Collado.

A Mireia.

Se dilatan mis sentidos
cuando me adentro entre tus átomos
y tu luz en armonía
propaga la calma en tu reinado

Sabes a alegría universal,
hueles a poema sideral.

Somos una nueva cosmogonía
de arte y poesía boreal
Fundamos una genealogía
de artistas más real

En Paris hoy suena tu canción
y la vida contigo es de otro color
el azul de las avenidas
asciende hasta el cielo
pero bajemos al infierno
con Rimbaud.

Haces llover todo París
cuando te marchas
pero has dejado una resaca
de felicidad en mi

Contigo el mundo es azul
y tu color  propaga
de este a oeste tu luz

Sabes a alegría universal,
hueles a poema sideral.

En Paris hoy suena tu canción
y la vida contigo es de otro color
el azul de las avenidas
asciende hasta el cielo
pero bajemos al infierno
con Rimbaud.

 

 

 

Prometeo o la voluntad de la luz

 

He vagado por nuestras calles
para destrozarme.
Te he invocado
con desesperación.
Te he idealizado como a un dios
y he sido tu mártir.

Y de tanta penitencia
he renegado de ti
y me he pedido perdón.

Lamento mi error
pero ya no me duele
la culpa.

Yo también fui feliz conmigo
cuando me querías,
pero dejé de escribir.
Me sequé.

Hoy no paro de hacerlo.
Sufro escribiendo
pero sé que eso implica vivir.
Tu nunca quisiste sufrir.
No digo que yo lo hiciera mejor,
pero a mi al menos
no me doy miedo
esperar el golpe.

Quiero sanar la gran brecha

que hiciste

y que haces.

Voy a extirparte
como a un tumor,
soportar el dolor
y hacerme más fuerte.

Así que ya no me refugio
y dejo que las olas golpeen.

Que todo duela
y no importe.
que todo me rompa,
me sople.

Esto es un réquiem por ti,
estoy esperando el día que te seques
aquí dentro
y pueda estriparte,
soltarte.

Dejarte ir.

Y aun así,
siempre serás el águila
que devore
todas las noches
mi hígado.

Hogar

Me gusta pensarte y sentir que estoy en casa.
Saber que hace frío en la calle
y si salimos
se nos congelarán las manos
o la nariz.

Me gusta notar esa calidez del hogar
y la familia
cuando no estoy con la mía.

La risa y la tranquilidad de que todo esta bien,
de que todo irá bien.
El olor a comida saliendo del horno,
la tele de fondo
con un programa al que nadie hace caso.

Yo le llamo hogar a ese calor que ahuyenta el frío,
a la tranquilidad
bañada de amor.

Al entrar en tu mundo y
no sentirme una extraña,
que entres en el mío
y lo sientas igual.

Que te tengan en cuenta los mios,
que pregunten por ti cuando no estés,
que yo responda todo esta bien,
si,
todo está bien.

Le llamo hogar a la confianza que nace del otro,
al amor porque sí.

A tu casa,
a tu hermana,
a tu perro.

Al hueco que lleno cuando te estoy besando,
a la cara sonrojada que formo
despues de abrazarte.

A desnudarme sin pudor,
a que no hagamos el amor si no queremos.

A la maravillosa contidianidad
que no se transforma rutina.

Al no me imagino un mundo sin ti,
porque me estarían quitando también mi casa,
porque también puedo quedarme huerfana.

Le llamo hogar a nuestras peleas,
a mis olvidos,
a no tengo tiempo de nada,
a he dormido 5 horas

A los bunkers,
los miradores,
a las ganas de sexo enfermizas,
al mi pánico práctico
y tu paciencia de reina
de la calma.

Le llamo hogar a esa felicidad que me impregna la vida
al quererte sin medida aunque te enfades.

A Gracia,
al chocolate espeso,
a las tardes de invierno,
al porro de las dos de la mañana,
a la hibridez de la fiesta que emana la bestia,
a Berga,
a Marc.

Te llamo hogar a ti
porque lo eres por encima de todas las cosas.