Prometeo o la voluntad de la luz

 

He vagado por nuestras calles
para destrozarme.
Te he invocado
con desesperación.
Te he idealizado como a un dios
y he sido tu mártir.

Y de tanta penitencia
he renegado de ti
y me he pedido perdón.

Lamento mi error
pero ya no me duele
la culpa.

Yo también fui feliz conmigo
cuando me querías,
pero dejé de escribir.
Me sequé.

Hoy no paro de hacerlo.
Sufro escribiendo
pero sé que eso implica vivir.
Tu nunca quisiste sufrir.
No digo que yo lo hiciera mejor,
pero a mi al menos
no me doy miedo
esperar el golpe.

Quiero sanar la gran brecha que hiciste
y que haces.

Voy a extirparte
como a un tumor,
soportar el dolor
y hacerme más fuerte.

Así que ya no me refugio
y dejo que las olas golpeen.

Que todo duela
y no importe.
que todo me rompa,
me sople.

Esto es un réquiem por ti,
estoy esperando el día que te seques
aquí dentro
y pueda estriparte,
soplarte.

Dejarte ir.

Y aun así,
siempre serás el águila
que devore
todas las noches
mi hígado.

Hogar

Me gusta pensarte y sentir que estoy en casa.
Saber que hace frío en la calle
y si salimos
se nos congelarán las manos
o la nariz.

Me gusta notar esa calidez del hogar
y la familia
cuando no estoy con la mía.

La risa y la tranquilidad de que todo esta bien,
de que todo irá bien.
El olor a comida saliendo del horno,
la tele de fondo
con un programa al que nadie hace caso.

Yo le llamo hogar a ese calor que ahuyenta el frío,
a la tranquilidad
bañada de amor.

Al entrar en tu mundo y
no sentirme una extraña,
que entres en el mío
y lo sientas igual.

Que te tengan en cuenta los mios,
que pregunten por ti cuando no estés,
que yo responda todo esta bien,
si,
todo está bien.

Le llamo hogar a la confianza que nace del otro,
al amor porque sí.

A tu casa,
a tu hermana,
a tu perro.

Al hueco que lleno cuando te estoy besando,
a la cara sonrojada que formo
despues de abrazarte.

A desnudarme sin pudor,
a que no hagamos el amor si no queremos.

A la maravillosa contidianidad
que no se transforma rutina.

Al no me imagino un mundo sin ti,
porque me estarían quitando también mi casa,
porque también puedo quedarme huerfana.

Le llamo hogar a nuestras peleas,
a mis olvidos,
a no tengo tiempo de nada,
a he dormido 5 horas

A los bunkers,
los miradores,
a las ganas de sexo enfermizas,
al mi pánico práctico
y tu paciencia de reina
de la calma.

Le llamo hogar a esa felicidad que me impregna la vida
al quererte sin medida aunque te enfades.

A Gracia,
al chocolate espeso,
a las tardes de invierno,
al porro de las dos de la mañana,
a la hibridez de la fiesta que emana la bestia,
a Berga,
a Marc.

Te llamo hogar a ti
porque lo eres por encima de todas las cosas.

 

 

 

Paraísos perdidos

He creado un desierto
de paraísos perdidos
donde se aglomeran mil sueños
y todos penden de un hilo.

De ti tengo mil dunas
que me entorpecen caminos
su arena ahorca
pues incitan abismos

He creado un cielo
de paraísos perdidos
allí habita una luna
que se esconde si miro

De ti tengo mil nubes
que ennegrecen si lloras
así me llueve en el tórax
tu desgarrado olvido

He creado un océano
de paraísos perdidos
con tormentas de fuego
y remolinos de exilio

De ti tengo mil gotas
de tu agotado aroma
que ya no huele ni evoca
tu calor como abrigo

He creado un mundo
sin paraísos perdidos
que habita en tu boca y
me rechaza agresivo

De ti, en realidad
No tengo nada

Tan solo
la certeza
de que las cosas perdidas
son nuestras.

Barcelona, 2015

Dique

A veces se detienen las dudas
y el frenazo
te rasga la garganta

Son quizás esas semanas
en las que puedes dormir,
el pecho no se congestiona
y sonríes sin que se te agriete la cara.

Luego llega una ola de gigante
para sumergirlo todo
y hacerte tocar fondo.

Eran las dudas acumuladas 
las que han derribado
el dique.