Abril a veces es un mes triste

Desfallece mi energía,
no soy capaz  de saborear el sol.

Me expongo a la luz
para notarme viva
y ni el calor me llega.

Una acidez suicida
mella mi garganta
y la oxida.

Me difumino con el viento,
se expanden los cimientos
de este cuerpo atrofiado,
ahogado por la vida
y todo el agua que contengo
inunda mis heridas
y me deshace por dentro.

Y así me convierto

en una tristeza desamparada.

Prometeo o la voluntad de la luz

 

He vagado por nuestras calles
para destrozarme.
Te he invocado
con desesperación.
Te he idealizado como a un dios
y he sido tu mártir.

Y de tanta penitencia
he renegado de ti
y me he pedido perdón.

Lamento mi error
pero ya no me duele
la culpa.

Yo también fui feliz conmigo
cuando me querías,
pero dejé de escribir.
Me sequé.

Hoy no paro de hacerlo.
Sufro escribiendo
pero sé que eso implica vivir.
Tu nunca quisiste sufrir.
No digo que yo lo hiciera mejor,
pero a mi al menos
no me doy miedo
esperar el golpe.

Quiero sanar la gran brecha

que hiciste

y que haces.

Voy a extirparte
como a un tumor,
soportar el dolor
y hacerme más fuerte.

Así que ya no me refugio
y dejo que las olas golpeen.

Que todo duela
y no importe.
que todo me rompa,
me sople.

Esto es un réquiem por ti,
estoy esperando el día que te seques
aquí dentro
y pueda estriparte,
soltarte.

Dejarte ir.

Y aun así,
siempre serás el águila
que devore
todas las noches
mi hígado.